Durante 15 días, deportistas de Argentina, Aruba, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Curazao, Ecuador, Guyana, Panamá, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela compitieron por las medallas en escenarios distribuidos en las ciudades de Santa Fe, Rosario y Rafaela. Más de 4.000 atletas de 15 países compitieron en 43 deportes y 60 disciplinas. Además, se presentaron 90 bandas musicales en cada uno de los Fan Fest.
Participaron unos 2.000 voluntarias y voluntarios realizando tareas vinculadas con los escenarios, las delegaciones, las ceremonias, el Fan Fest, las visitas guiadas y diferentes áreas de la organización. A ellos se sumaron trabajadora/es municipales y provinciales, clubes, federaciones, instituciones, docentes, estudiantes y equipos técnicos que durante meses prepararon la ciudad para este momento.
La comunidad también fue protagonista. Miles de personas se acercaron a los escenarios y a las propuestas que acompañaron la competencia. Las tribunas se llenaron, los parques recibieron actividades y distintos espacios de Rosario se transformaron en puntos de encuentro alrededor del deporte.
Así, los Juegos dejaron una imagen que va más allá de una competencia: una ciudad que participó, acompañó y se apropió del acontecimiento.
Mucho más que medallas
Los resultados deportivos quedarán en las estadísticas y en la memoria de cada delegación. Pero el balance para Rosario también se construye a partir de todo lo que sucedió alrededor de la competencia.
Los Juegos permitieron mostrar la capacidad de los clubes y de las instituciones deportivas de la ciudad, fortalecer equipos de trabajo y generar nuevas experiencias de organización de eventos de escala internacional.
También permitieron que miles de chicas y chicos se acercaran al deporte, que escuelas recorrieran escenarios, que familias ocuparan espacios deportivos y que personas de distintas edades y realidades compartieran una experiencia que tuvo al deporte como punto de encuentro.

